Fidel Rodríguez Ramos
Los más importantes movimientos sociales, siempre llevan las de fracasar, cuando pierden de vista su objetivo principal, desde el 2018 se esperaba que se promoviera, por fin, una fuerte participación de la sociedad mexicana, todo favorecía para ello, sin embargo se perdieron cinco años preciosos, poco a poco la desilusión se fue presentando, pues mucho de lo que se conoce con los gobiernos pasados vuelve a repetirse, el partido ganador fue ocupado por un pequeño grupo que solamente se interesa en ver que personas ocuparían cargos en los tres niveles de gobierno.
Se esperaba, que por todos los medios, se dijera el porqué de la lamentable situación de nuestra patria, acorralada por la injusticia, el desempleo, violencia, falta de atención médica, vivienda, salarios constitucionales (que alcanzaran para todo). Saber cuál era la causa de la lamentable situación que guardaba la educación, desde hacía cincuenta años, que nos imposibilitaba hacer cuentas, entender un párrafo, hablar o escribir, comer sanamente. Era necesario que claramente se dijera la justificación para que nuestros recursos naturales, fueran aprovechados por gentes extranjeras, a las que no se dijo que si lo hacían, no deberían recurrir al auxilio de sus gobiernos para no pagar impuestos, para que no se les impidiera cometer abusos, como envenenar ríos, tierras; disponer libremente del agua, extraerla para ¡venderla a nosotros que somos sus legítimos dueños!.
No se entiende la razón de que muchas personas preparadas, promotoras de la organización popular, defensoras de los que más sufren las arbitrariedades de gobiernos pasados, marcaron su raya para no participar con el nuevo gobierno. ¿Quizás porque era mejor que ganará Ricardo Anaya (PAN); o el señor José Antonio Meade del PRI?. Se necesitaba la participación decidida de los maestros, era ahora o nunca. De los mineros que viven o están en la misma situación de hace quince años, con huelga en Sonora, Zacatecas y Guerrero. Al dejar el escenario libre, se colaron a Morena muchos que han dañado la Patria. Se aleja un fuerte movimiento indígena. Muchos justificaron lo anterior, pues se decía que la nueva administración era lo mismo que los otros gobiernos explotadores, que se necesitaba una administración socialista, se reconoce ese motivo, pero ¿cómo tenerlo si en ninguna parte del planeta hay en la práctica esa urgente alternativa?. Si ni siquiera tenemos un partido, que sin miedo declare llegar a esa meta.
Al no haber una clara participación, queda otra vez relegado el atroz hecho de Ayotzinapa, que mueve los corazones, la ira de cientos de millones de personas en todo el planeta. No saber el porqué de tanta deuda, de la cual ni responsables somos, la seguimos pagando cada año: más de seiscientos mil millones de pesos anuales. Una bárbara herencia que nos dejan los expresidentes desde 1970. La verdad muchos no estuvimos a la altura del momento, urgente para verdaderamente transformar el país, ni siquiera el ex rector de la UNAM Antonio Narro que deseaba ser el mero mero del PRI, que llega al extremo de registrar como militantes, para más afrenta al país, a personas desaparecidas, muertas, presas y condenadas por asuntos del tráfico de drogas.