Ricardo Anaya en el 2018, deseaba ser Presidente de México, lo postulaba el PAN y, para ganar
simpatizantes prometía qué de lograrlo, metería a la cárcel a Enrique Peña Nieto, tantas veces lo
dijo que la misma Presidencia, exige que ya no se pronunciará más sobre ese tema, a él le hace
coro Claudio X González Guajardo quien más tarde logra unir en matrimonio al PRI, PAN y PRD,
dice que Peña Nieto merecía estar en una galería del horror.
Anaya, sin embargo, plantea qué de ser la máxima autoridad en el país: “topara con lo que
topara”, aclararía el vergonzoso caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, como no lo logra eso,
se refugia durante años en EUA, olvidando cobardemente su promesa condicionada. Ahora
regresa, gracias a que el PAN le regala un cargo en el Congreso de la Unión, donde exige la
creación de una comisión, “con expertos internacionales”, para que vengan a aclarar los sucesos
degradantes del rancho Izaguirre, que comienzan, a decir de los medios desde el 2017.
Como en México hay una total impunidad para muchos sinvergüenzas, llega a acusársele de que a
él se le hace llegar una gran cantidad de dólares, procedentes de una empresa de Brasil, con la
finalidad de que convenciera a sus compañeros diputados de aprobar la entrega de Pemex a
intereses privados, Odebrecht a cambio de ese dinero, tendría contratos del gobierno federal,
como llega a suceder.
Pero quien le va a creer a esa persona, que hace lo imposible para olvidar que un servidor del
PAN, durante el sangriento gobierno del michoacano Felipe Calderón, encargado de la seguridad,
hoy se encuentra cumpliendo una larga condena en los Estados Unidos por haberse confabulado
con la gente que debía combatir dedicada al narcotráfico. Previamente a la esposa de ese servidor
se le recogen sus cuentas bancarias, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ordena que se
le regresaran. (FR)