Todos los ex presidentes tenían una caja chica, un depósito de dinero, para
enfrentar alguna situación delicada, debe haber sido mucho el recurso, porque al
terminar tal alcancía la recibía su sucesor.
Eso termina cuando el ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado, declara
que la llamada partida secreta, se la lleva otro ex mandatario, Carlos Salinas de
Gortari. Eso causa mucho revuelo, críticas que ponen a sudar a las gentes del
poder, buscaban un remedio para lo que ya era una causa de irritación social.
La situación se resuelve de una manera muy indigna, rebaja la persona de
Miguel de la Madrid, pues sus familiares declaran que él ya no estaba en sus
cabales, que no sabía lo que decía, y que por ello era falso que el señor Salinas
se haya robado un generoso recurso.
Cuando José López Portillo, es presidente mete a gran parte de su familia,
en importantes puestos de gobierno, no sólo a nivel nacional, donde sus hermanas
se hacen cargo de una universidad, otra en el renglón de cinematografía, un hijo lo
coloca en un instituto internacional que tiene que ver con la alimentación y
agricultura.
Carlos Salinas, tenía un hermano que le decían el “diez”, porque le pedía al
presidente que diera a algún amigo la construcción de un hospital, cuando le
llevaba la concesión al afortunado, éste debía darle el diez por ciento de la obra.
Risa en vez de coraje causa Enrique Peña Nieto, cuando al abandonar Los Pinos,
se lleva los cubiertos de plata. (FR)

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