El pasado 25 de julio, en lo que fuera la residencia oficial de los presidentes, Los Pinos, un fuerte
vendaval acompañado de fuerte lluvia, derriba un árbol que directamente se aloja en la estatua de
Felipe Calderón Hinojosa, llevándola directamente al suelo.
Ignorábamos que en ese recinto hay más figuras que representan a Vicente Fox, Ernesto Zedillo
que se colocan ahí para preservar por los siglos su memoria. La efigie de Calderón tiene un costo,
se realiza por la cantidad de medio millón de pesos, que por supuesto paga el amolado pueblo
mexicano.
Increíble que tal expresidente sea honrado de esa manera, después de que sume a Michoacán en
un baño de sangre, que continua, violencia, secuestros que a nadie de los tres niveles de gobierno
le parezca razonable atender, al grado de que hace pocos años se derriba un helicóptero del
Ejército.
Calderón se hace recordar por una serie de disparates, como abordar naves aéreas
completamente beodo, siendo motivo de insultos y recordatorios por su pésimo gobierno. Como
adolescente se tira a una fuente, para “celebrar” uno de los tantos triunfos de Checo Pérez en
Europa. Fox y Calderón, obedeciendo a Joe Biden fueron a La Haya, para entregar una demanda en
contra del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro acusándole de crímenes de lesa humanidad.
Durante su mandato mueren 49 niños de la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora, en un incendio
hasta hoy no aclarado, como último capricho quiso que le sucediera en la Presidencia su esposa,
que anda todavía en la grilla como diputada federal, gracias a que el PAN le regala la chamba.
(RRF)