En Paraguay, recién detuvieron a quien fuera el secretario de seguridad en Tabasco, Hernán
Bermúdez Requena, y hoy mismo lo han trasladado a México, él desde su posición en el gobierno a un grupo conocido como La Barredora, que durante años ilegalmente se dedica, bajo el amparo, disimulo de los diversos cuerpos de policía, a robar a toda la población, con diversos métodos como cobrar dinero, con el pretexto de brindar
seguridad a comerciantes, ayuntamientos, negocios, empresas y habitantes.
Eso desde hace años, llega a practicarse desde hace más de 15 años, en otros estados, la
experiencia, ejemplo seguramente fue inspiración para el señor Requena y varios cómplices que se
hicieron de inmensas cantidades de dinero, bienes, mientras eran intocables por ser quienes
supuestamente cuidaban de la integridad física de los tabasqueños. El “modelo” se imita en
Chiapas, pero antes esa pesadilla se vive en Guerrero, Michoacán, Ciudad de México, Estado de
México, Tamaulipas, Guanajuato, Sinaloa en miles de comunidades, municipios, regiones.
La Ciudad de México, por ser un foco de atención internacional, por la presencia de muchos
visitantes extranjeros fue en un momento una campana de cristal, con mucha comodidad desde
ahí podía presumirse, hablar de la inseguridad que había en el país, pero eso en poco tiempo deja
de ser la excepción.
Explicar ese fenómeno, tiene como referencia el despiadado robo que practican los
expresidentes como Salinas, Zedillo, Felipe Calderón, Peña Nieto, Fox. Al grado de que los
primeros cuatro no viven en México, sino en el extranjero protegidos por sus pares en España,
EUA, Inglaterra. Salinas inclusive se aloja en Cuba para no ser tocado por la ley mexicana. Fue
tanto el saqueo, que el gobierno federal ante la inmensa carga de deudas, debe mandar
etiquetados todos los recursos enviados a los estados para obras, salarios, aun así, los dineros eran
pellizcados por los gobernadores o presidentes municipales, a veces los desviaban para pagar
deudas u otros compromisos.
Al ya no haber lo mucho que había antes de dinero, se idea La Barredora cuyo funcionamiento es
posible gracias al lubricante, gasolina que pone, como siempre, el agredido, despojado pueblo.
(RRF)