En la entidad no basta con defender el medio ambiente con palabras, cuando con hechos se hace, frecuentemente ello cuesta la vida. Así lamentablemente ocurre con Lázaro Mendoza, en el área de Zirahuén. El defensor del agua, bosques, después de ser deportado como desaparecido desde el 14 de abril es encontrado sin vida, el pasado sábado 18.


El activista era originario de la comunidad de Paramuén, colaborador de la radio comunitaria Fragua, además participa en la lucha por los recursos naturales desde hace una década, oponiéndose a los talamontes, así como contra de quienes han despojado a los habitantes de sus
tierras y agua. En el 2014 forma parte del grupo de autodefensas. Zirahuén hace días se vuelve noticia nacional, tras denunciarse que diariamente se sacan del lago 50 pipas.

Igual sucede con el defensor ambiental Roberto Chávez, protector de la biosfera del municipio de Madero, el pasado 12 de abril. Cuidar lo que es de todos, tiene un alto costo, la vida. Así sucede en los santuarios de la mariposa monarca, en Cherán, Santa Fe de la Laguna. Es lamentable lo que sucede con los suelos que hoy quedan estériles, durante años, mientras la naturaleza se encarga de curarlos, todo por los cultivos del oro verde, los frutos rojos. Donde lo que predomina es la envidia, el ansia de dinero fácil. En Michoacán, como en todo el país, se arrasa con lo que a la naturaleza cuesta decenios, siglos producir.

Justicia para Lázaro Mendoza, el hecho lamentable
Ernesto Elorriaga lo da a conocer. En Michoacán, la tierra, las riquezas del subsuelo, las playas deben defenderse apostando la integridad física, como sucede en Aquila, Maruata.

Fidel R. Ramos

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