Fidel Rodríguez Ramos

  Hace ciento treinta años, cuando gobernaba el dictador Porfirio Díaz, varios extranjeros se dirigían a Palacio Nacional, donde con atención, consideración los trataba el general. Señor-le decían- tenemos para usted una gran propuesta, vamos a medir todo el estado de Chihuahua, para que su excelencia sepa cuáles son los límites, extensión en esa entidad. Me gustaría –exclama Díaz- pero hay un pequeño problema, no tengo dinero para pagarles sus estudios. Oh no se preocupe, eso no le costará ningún centavo. Ah caray, dice el vencedor de los franceses, pero entonces ¿cómo les cubro sus esfuerzos?. Fácil, su señoría, de lo medido usted nos dará el treinta por ciento ¿qué le parece?. Excelente ¡trato hecho!.

    El absurdo anterior, aunque usted no lo crea se sigue repitiendo, en los tiempos de Vicente Fox, una compañía española, Altan, logra que se le conceda el permiso para llevar internet a todo el país, la monumental obra requiere mucho dinero, y los iberos no se asustan, pues lo obtienen de la banca oficial, que maneja recursos que son de todos, así con sombrero ajeno ganan mucho dinero fácilmente, al final no logran cubrir con ese importante servicio a toda la República, avientan el arpa y el actual gobierno gracias  a que adquieren muchas acciones de  la empresa mencionada, ahora tratara con Comisión Federal de Electricidad (CFE), de hacer posible una herramienta importante para la educación y la salud. O sea que sin ningún o pocos centavos, se llevaron carretadas de dinero, sin apostar o exponer nada.

     Pero lo más terrible ya lo suponíamos desde hace más de quince años, muy escondido, ni se hablaba mucho de ello, era lo que se refería a la llamada fibra óptica que se tendió en miles de kilómetros de México. Preguntamos sobre su importancia, y nos dio un tremendo gusto por lo que nos dijeron: “Mira ahora con esa fibra, tú con poco dinero podrás hablar a cualquier parte del mundo. Tendrás un excelente servicio de televisión, de primer, nivel con hartos canales y además eso que se llama internet”. No, pues nos dió mucho gusto, todo eso, el fabuloso avance tecnológico se había tendido con dinero nuestro, se gastaron, pagamos treinta mil millones de pesos, pero no contábamos con que pronto en el 2010 un señor licenciado llamado Felipe Calderón Hinojosa, vende a sus queridísimos amigos el prodigio que considerábamos ya en nuestras manos ¿en cuánto malbarata la fibra óptica? Pues por tratarse de sus cuatachos la da en 859 millones de pesos, sus contlapaches contentos desde entonces se dedican a cosechar, barrer harta lana, lo malo es de que tal robo, fraude, rapiña la seguirán realizando, LEGALMENTE hasta el año del 2040, de ahí que no les guste nadita que sigan otros gobiernos del tipo de Obrador, empeñados en terminar con esos robos en despoblado.

Compartir: