Fidel Rodríguez Ramos
Prácticamente no hay día en que no se registre una feroz crítica contra el actual Presidente de México, principalmente en los medios de difusión, a quienes retira la obligación de otorgar un tiempo, que era por ley ofrecerlo diariamente al Estado, para que éste difundiera contenidos sobre salud, educación, indicaciones o acuerdos.
La ofensiva ahora se centra por su opinión contra las grandes empresas españolas, como Iberdrola que han encontrado un terreno fértil para desmedidamente obtener altas ganancias. Hace poco, millones de mexicanos, escuchamos por la televisión, la radio una conversación de altos ejecutivos penínsulares, de la empresa OHL quienes no ocultan su sorpresa para declarar la imposibilidad de encontrar en el planeta, otro país como el nuestro, ingenuo, tonto, para abusar libremente de él en lo que se quisiera. La empresa OHL reconoce la falta de sus empleados y anuncia que –solamente- les llamará la atención.
Creemos que los diarios ataques, insultos, ya fuera de toda proporción, tienen que ver con la decisión presidencial y de muchos de nosotros que lo instalamos en ese puesto, de dejar a los empresarios privados, extranjeros, ¡solamente! el 46 por ciento de la generación eléctrica ¿puede haber igual desprendimiento, generosidad en otra nación?. Quizás adelantándose a los hechos, Obrador habla así contra los foráneos por creer que el Congreso de la Unión, donde “supuestamente” están quienes representan al pueblo soberano, donde despacha una mujer que soñó con ser la reina del sur, fallará a favor de los españoles y norteamericanos. Lo que está en juego es enorme: más de ciento millones de consumidores.
Nuestros primos no podían quedarse cruzados de brazos, hoy presionan con la posible prohibición para impedir el paso del aguacate michoacano. No es accidente que Panamá haya rechazado una propuesta diplomática a favor de Pedro Salmerón, acusado de acoso sexual, quién en uno de sus últimos trabajos periodísticos considera, y condena la segura intromisión del Presidente Biden para impedir, pisoteando nuestra independencia, autonomía, la reforma energética presidencial mexicana.
EUA se ha dicho, no tiene amigos sino intereses, de ahí que su embajador en nuestra patria, haya mostrado una actitud vacilante hacia la reforma de Obrador, pasa de una posible comprensión a un rechazo tajante, después de que lo regañaron, como niño, en su país. Muy en su derecho están los periodistas, los medios, que en su mayoría condenan, desean lo peor al actual gobierno, aseguran que de los treinta millones que dieron el triunfo al Ejecutivo, sólo queda un feliz recuerdo. Así, en Michoacán se asegura que hubo un foro donde setenta mil personas apoyan al periodista Carlos Loret de Mola, quien nos contará la falsa crónica de una niña, Frida, que no existió más que en su mente, atrapada bajo los escombros producidos por un temblor, y sí, para qué negarlo, horas estuvimos pegados en el televisor, es cuchando una serie de patrañas del comunicador: “se oyeron unos golpecitos; ya se colocó una manguerita para hacerle llegar agua”.