Fidel Rodríguez Ramos

  El pasado 26 de julio, hubo nuevamente una manifestación de los papás y mamás de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos hace ya largos 94 meses, en el Estado de Guerrero, dos actos se celebraron, uno en la Ciudad de México y otro en la entidad sureña, que desde largo tiempo ha sido reprimida por caciques y cuerpos policiacos, militares, marinos, quienes desean apaciguar un largo descontento, producto de la explotación, miseria, abandono y traición de quienes en un momento prometieron, al asumir su cargo de gobernantes, conseguir una anhelada justicia para los y las guerrerenses.

   Cada una de las actividades, produce la sensación de encontrar nuevamente a los desaparecidos, saber que esa lucha incansable, aún se encuentra en el pensamiento de millones de personas, las y los progenitores de los 43 han abandonado todo, para estar al pendiente de cualquier señal, de una luz que anuncie un alivio a una pena que con nada puede alejarse de sus personas. El golpe ha sido descomunal, a muchos ya nos cuesta trabajo recordar el año de esa salvaje operación, que indirectamente fue un golpe a la educación popular, a los jóvenes de todo el país para quitar de su mente la idea de ser un humilde maestro rural, dispuestos a llevar la luz de la lectura, escritura, las operaciones matemáticas básicas, enseñar como es México, sus dolencias y traiciones sufridas.

  La eficacia se ha traducido en un alejamiento para solicitar el ingreso a las diversas normales del país, pues cada día se anuncia un nuevo caso de agresión a esas nobles instituciones, como en Michoacán donde un alumno de la Normal Vasco de Quiroga sufre un accidente en un autobús, que lo tiene hoy en un estado de coma inducido. Los ataques han sido efectivos, pues ya a muchos se nos ha olvidado quien nos enseñó los primeros conocimientos escolares que nos abrieron el paso en la vida.

     Los padres de los 43 denuncian que se ha cortado todo contacto con el Presidente, y este recientemente ha anunciado que antes de que  termine éste 2022 se difundirá el desenlace de este criminal acto, repudiado a nivel mundial. Muchos de quienes tuvieron algo que ver con ese fatídico acto, han sido eliminados, perdiéndose la posibilidad de contar con testigos importantes para aclarar ese bárbaro hecho. Es claro que se está apostando al paso del tiempo, para que el hecho se olvide poco a poco, con poco tacto, varios comunicadores, abiertamente declaran que los normalistas simple y sencillamente fueron secuestrados, entregados para ser asesinados, incinerados, cuidando de mencionar quienes fueron los autores materiales o intelectuales.

      Una pieza importante, Tomás Cerón huye, se refugia en Israel, de donde es muy difícil que pueda ser traído para responder de sus actos ante la justicia, pues él estaba al frente, como autoridad, de investigaciones que se volvieron cada vez más confusas, de poco han servido todos los trabajos que se han hecho para hacer justicia. Hoy gozan de impunidad todos los que colaboran con la administración de Enrique Peña Nieto, quienes atendieron la vergonzosa situación descuidadamente. Los papás desean saber los resultados de una entrevista que sostuvo Alejandro Encinas en Israel con Tomás Cerón de Lucio, quizás esos acuerdos sean los que Obrador va a declarar ante la opinión pública al final de éste violento año, donde nuevamente el fuego es el elemento principal para cometer feminicidios. ¡Porque vivos se los llevaron. Vivos los queremos!.

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