Alicia R. Oseguera
Si el tabaco hace mal a quienes tienen cáncer de pulmón, debe evitarlo, igual si el Tratado Comercial México Estados Unidos Canadá (Tmec) nos daña, debemos, cuando menos revisarlo, para que no nos siga lesionando, de la forma tan cruel como lo hace hoy, por ejemplo éste exige que nuestro país de un trato igual a los extranjeros, como si fueran mexicanos, que vienen a ver cómo se benefician, sin tomar en cuenta a las leyes, a la Constitución, pues ésta claramente dice que sólo a nosotros nos compete la generación, distribución de energía eléctrica, sólo nosotros podemos explotar, disponer de los minerales valiosos del subsuelo.
Lo anterior, nuestras leyes, derechos que costaron más de un millón de vidas humanas, se ignoran desde 1992 cuando Carlos Salinas de Gortari, hace suya la propuesta norteamericana de aceptar un convenio comercial que nos beneficiaría, supuestamente, en todo. Él solito, decide por más de noventa millones de mexicanos, pues dicho Tratado debió ser antes llevado a consulta pública, para ver si se aceptaba, no se hizo así y en 1994 admitimos que cualquier empresa extranjera se dedicara a extraer petróleo, importara gasolina, diesel, turbosina para sacar extraordinarias ganancias.
El tratado exigió cambiar las leyes, para que se iniciara un saqueo, robo monumental de los valiosos minerales que hay en el subsuelo, hoy, como en los tiempos de Porfirio Díaz (1880-1910), los canadienses, yanquis tienen a su disposición medio territorio de la nación para sacar, robar lo que puedan, sin la más mínima restricción, a ellos se les dio un permiso de ¡cien años!. A nuestro pueblo no se le puede mentir, en éste asunto tan delicado, todos podemos comprobar como tal Tratado nos arrebata algo tan valioso como lo es nuestro mercado interno, invadido hoy por miles de empresas gringas que nos bombardean las 24 horas para que les compremos de todo. Gracias al dichoso convenio, el agua deja de ser nuestra pues ahora la venden conocidas embotelladoras de veneno. Ya no queremos huaraches, mezclilla, buena comida ahora preferimos puro Nike, Levis y maruchan aunque ésta nos provoque ataques al corazón, despreciamos los nopales.
El Tmec vino por todo, por las tienditas de la esquina, muchos decimos voy al Walmarth; por la comunicación pues ahora quienes controlan los celulares son también extranjeros. Nada se salva, hasta nuestros taxistas son atropellados por la UBER; cómodamente desde la casa podemos comprar todo, aunque ese todo venga de Nueva York, sin que nos demos cuenta como truenan las pequeñas y medianas empresas mexicanas. Todo está en manos extranjeras, pues si uno desea estudiar en alguna universidad de alto prestigio gringa sólo basta con oprimir una tecla de la compu.
Última estocada sobre ésta noble nación se ha dado con este avasallador proyecto, y lo increíble el PRI, el PAN, el PRD están de acuerdo en que siga nuestro aniquilamiento, gentes que se consideraban progresistas, “democráticos” como Héctor Aguilar Camín, Javier Solórzano Zinser, Carlos Marín dicen que ni modo, que debemos seguir atados a ese proyecto de muerte, que ya palo dado ni Dios lo quita, que esa es nuestra cruz.