Alicia R. Ramírez
Dar atención médica a todos los mexicanos, a pesar de ser un derecho, es algo sumamente difícil, por no decir imposible, pues desde antes del siglo XXI se hace de todo para destruir a nuestro sistema de sanidad, a través de la privatización, quienes llegaban a la administración central entregaban a sus mejores amigos la posibilidad de que atendieran en sus clínicas, las llamadas pruebas de esfuerzo, diálisis, rayos equis, tomografías alegando de que en el IMSS e ISSSTE no había la posibilidad de ofrecerlos por la saturación de solicitudes. Dinamarca es el único país que cubre en un más de un 90 por ciento a su población en los servicios, con excepción de odontología, podología y fisiología.
Mucho se privatiza, las ambulancias, los medicamentos pues particulares se los vendían al gobierno ganando de un plumazo treinta, sesenta mil millones de pesos; al ISSSTE, para que ya no contrataran personal, les ofrecen conserjería y vigilancia. Mucho dinero se gana construyendo hospitales que después de ser inaugurados se abandonan. Llegaba algún presidente a estrenarlos, se tomaban fotos de costosos aparatos de ultrasonidos, electrocardiogramas, para hacer operaciones y después esos instrumentos se llevaban rápidamente a otra clínica para hacer lo mismo, engañando al Presidente y a los mismos periodistas.
Los médicos, enfermeras, personal administrativo, manual ante la falta creciente de recursos hacían milagros con los derechohabientes, quienes ignoraban que la “maestra” Elba Esther Gordillo Morales llegaba exigiendo al ISSSTE cientos de millones de pesos para hacer campañas políticas a favor del PRI. La voracidad no conoce límites pues en Veracruz un gobernador hace que a los niños con cáncer se les inyecte agua, para robarse el dinero. Desafiante la Gordillo le dice a Felipe Calderón que tomaría al ISSSTE para correr a su director, Calderón le contesta: “Como no maestra ahí la espero con el ejército”.
Los gobiernos alimentan la miseria, el desempleo, el consumo de alimentos, bebidas venenosas que provocan cáncer, diabetes, enfermedades del corazón, ceguera que no pueden ser atendidas por lo costoso que resultan los tratamientos. En la pasada epidemia de COVID-19 se comprueba que los sectores más empobrecidos fueron las víctimas principales. No se pueden atender esos males por no haber dinero, a pesar de tener muchas riquezas, como el oro que sacan canadienses, norteamericanos quienes no cumplen la obligación CONSTITUCIONAL de entregar como pago de impuestos el treinta por ciento de lo extraído, si bien nos va sólo pagan un cinco, ocho por ciento. El dueño de TV Azteca, además de tener bancos, almacenes abiertamente se opone a pagarlos; escándalo se produce cuando se sabe de la impresión de miles de talones, documentos falsos que daban fe de que verdaderamente se pagaban impuestos, evadiendo trescientos, quinientos mil millones de pesos cada año por parte de muchos empresarios. Asistí a un Congreso Mundial de Salud Popular a Cuba, se me acercó un muchacho para preguntarme si había la posibilidad de que le ayudara a venir a México, platicamos de cómo estaba la situación en mi país, sobre todo de la falta de atención médica, al saberlo me dice: “No pues prefiero quedarme aquí, porque, aunque nos falta todo, hay la alta posibilidad de que el sistema nos atienda nuestros males”.