Desde la llegada de los españoles, a México, de una u otra forma, se le ha encomendado la
misión de surtir con oro, plata, maderas, agua, petróleo y ahora viento, comida (oro verde, frutos
rojos) a gente venida del extranjero, una vieja fascinación por la piel clara, ojos de color, gran
estatura, pelo rubio nos sigue dominando, todavía a muchos de nosotros, sintiéndonos halagados
de que se haga eso en nuestra tierra que nos ve nacer.
Surtir con materias primas, es lo que hemos hecho durante medio milenio, yo me preguntaba
¿cómo sobrevivimos del 2000 al 2012 cuándo prácticamente no había desarrollo agrícola,
pesquero, silvícola, industrial?, ahora lo sé, con la bárbara explotación de los campos petroleros
que descubre un humilde pescador en Campeche, el célebre Cantarell, donde diariamente se
sacaban dos millones de barriles de petróleo, eso da una ganancia de un billón de pesos que se
dilapidaron, gastaron en comida, gasolinas, lujos, apuestas, palacios, inversiones en paraísos
fiscales, autos, viajes.
Igual como no había progreso, la gente huía al Norte para mandar grandes cantidades de dinero a
los que nos quedábamos aquí, para sobrevivir. España, con el fin de dominarnos por completo, nos
prohíbe fabricar lo que necesitamos, por eso de las escuelas se eliminan las actividades manuales,
el conocimiento de la agricultura, para puro leer, leer. Eso lo practican durante tres siglos;
después, Estados Unidos de América hace lo mismo, nos impide fabricar locomotoras en Coahuila;
en una negociación secreta reconocen al presidente Álvaro Obregón con la obligación de que éste
no dedicara ninguna intención para industrializar al país.
Desde 1982 empiezan a recomendar los presidentes del país, de no hacer nada, pues todo era
más fácil comprar en el extranjero, más barato. Nos recomendaron dedicarnos a ensamblar
televisores, autos con piezas traídas de Alemania, EUA, Japón. Como ya no se producían muchas
cosas, llegamos al extremo de comprar bolis, paletas a Italia; maíz a Canadá. Borregos a Australia,
pavos a EUA congelados durante treinta o cuarenta años en sus bodegas.
Gran parte de la costa del Pacífico, está llena de hierro, perversamente para que no usáramos ese
recurso, como se venía haciendo en Lázaro Cárdenas, SICARTSA se fía a gentes de la India, parando
el desarrollo siderúrgico en México. Ahora quien rompe ese esquema, es Manuel López Obrador
construyendo una refinería, dos aeropuertos, un tren conocido como Maya (cómo llegamos a
tener en Michoacán el tren Purhépecha), una vía ferroviaria interoceánica. La mayoría de los
empresarios pegaron el grito en el cielo, no por respeto al medio ambiente, contaminación, sino
porque no les invitaron para hacer sus conocidas tranzas.
Ante la falta de desarrollo, vinieron a saquear, explotar nuestros recursos empresarios de Japón,
Italia, España, Italia, Inglaterra, China, Vietnam, Corea. México para tratar de desarrollar, con fines
pacíficos, medicinales, la energía nuclear pues contaba con Uranio, se le obliga a que suspenda sus
trabajos de investigación, practica ordenándole desaparecer la empresa que había diseñado para
tal fin Uranio Mexicano (URAMEX).
Con la finalidad de que no fabricáramos fertilizantes, pelotas, armazones de lentes, lápiz labial,
plásticos, pinturas, chapopote, muebles, asfalto, calzado, se nos prohíbe tener una industria
petroquímica, por considerar que la misma ¡no era importante!. Nos asombramos de la dejadez
que mostraron nuestros antepasados en 1847, de los diputados, senadores que firmaron la
entrega de medio México, que nos arrebataron los extranjeros, hoy estamos viviendo la misma
experiencia, nos quitarán toda la industria eléctrica los españoles, norteamericanos no tuvieron
piedad de nosotros, ni siquiera aceptaron la oferta de beneficiarse con el 46 por ciento de lo que
ellos llaman mercado eléctrico, no ellos lo quieren todo. Igual nos va a pasar con el litio para hacer
computadoras, celulares que a escondidas entregan a Inglaterra Calderón y Peña Nieto. (FRR)