Desde el año de 1988, todo se ha venido privatizando, nada ha escapado, ni siquiera la noble
tarea pública de brindar salud, todo en hospitales, clínicas del IMSS, ISSSTE se volvió negocio, pues
poco a poco los fueron desmantelando, no es exageración, en el Hospital Infantil de Morelia,
llegaron al grado de que no tenían vendas, agua oxigenada, alcohol, merthiolate que de carrera fui
a comprar para que atendieran de urgencia a un sobrino.
Hoy no sigue habiendo laboratorios para análisis clínicos, que se ha convertido en un gran
negocio, para las empresas privadas. No se puede ofrecer en el ISSSTE electrocardiogramas
pronto, uno debe esperar; medicinas se agotan, ultrasonidos que desesperada la gente debe pagar
en otros lugares. Además, ello ha dado lugar a una bárbara explotación de nuestros médicos en
miles de establecimientos que controla en todo el país un médico que hasta vende muñecos de
peluche. Y todavía señalan al actual gobierno federal, de ser el causante de una destrucción del
sector médico. (EFE)

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