La atención mundial se encuentra hoy en Los Ángeles, California, a causa de grandes incendios,
donde ha habido pérdidas humanas, 24, además de cuantiosos daños económicos por 150 mil
millones de dólares.
Ese fenómeno llega después de experimentar uno de los años más calurosos en esa parte, de la
Unión Americana, unida al cambio climático que ha trastornado el ambiente ya en todo el mundo.
Por si fuera poco, la gravedad de la devastación, aumenta por los vientos que parecieran ser
provocados por un huracán. Sudáfrica, Canadá, México ha enviado ayuda, personal profesional
para tratar de extinguir los focos de fuego.
Curiosamente las imágenes en el país del Norte, se parecen a las que ha producido la guerra en
Ucrania y Gaza donde las casas, hospitales, escuelas, edificios de los palestinos que viven ahí, han
sido reducidos a cenizas. Miles de millones de dólares ha gastado el gobierno de Biden, para hacer
posible ese espectáculo de daño y muerte. Es cierto que muchas veces frente a la naturaleza, la
humanidad poco puede hacer. Se informa que el fuego fácilmente arrasa todo, por haber
construido en terrenos frágiles.
Mexicanos que laboran en la construcción se han unido solidariamente, para detener los mares
de fuego. Si algo del mucho dinero dado a las guerras, se hubiera destinado para atenuar desde
antes tal suceso, no habría lo que hoy contempla el planeta, hay toda una tecnología de previsión,
como la que se usara en Nurío, Michoacán, en uno de los templos religiosos, católicos, más
importantes de México, regularmente las paredes de adobe recibían una irrigación, agua a goteo
para atenuar el calor y sofocar algún incendio inmediatamente, por desgracia la varilla de un
cohete que estalla, cae en el tejado del edificio, no se puede hacer nada porque se habían dejado
días sin que se impregnaran las paredes de humedad, todo se convierte en cenizas. (B.OLO)

Compartir: