Un artículo publicado por los científicos Teresa Constantinou, Oliver Shorttle y Paul B. Rimmer el 2
de diciembre de 2024 en la revista Nature Astronomy trata de responder a la cuestión ¿alguna vez
pudo haber vida en Venus? Aunque lo hace de manera indirecta porque la cuestión específica que
responde dicha publicación es ¿en la historia del planeta Venus ha podido haber agua líquida
habitable? La respuesta a esta segunda cuestión determina la respuesta a la primera ya que las
formas de vida que conocemos están vinculadas con el agua líquida como medio y constituyente
de los organismos vivos. Según el artículo, en Venus no pudo haber y no hay agua habitable
debido a las condiciones extremas de sequedad tanto en su superficie como en su interior. En
consecuencia, no pudo y no podría haber vida en ese planeta de nuestro sistema solar.
Lo anterior es una muestra de cómo las ciencias, otras disciplinas y varias actividades pueden
decirnos indirectamente varias cosas a partir de cuestiones muy específicas. Y también es
muestra de cómo estas cuestiones, sus respuestas e implicaciones atraviesan la vida cotidiana,
aunque la mayoría de las veces ello pasa desapercibido. ¿Por qué preguntar acerca de la
posibilidad de vida en otros planetas? ¿Por qué el agua es tan importante para la vida? ¿Cuál es
la importancia del planeta Venus para los habitantes de la Tierra?
Acerca de todo esto, ahora sólo quiero resaltar que, aunque no pueda haber agua y vida en
Venus, este planeta de tamaño similar a la Tierra influye en la existencia humana al hacerse
presente en los paisajes humanos como la primera estrella de la noche y la última de la mañana,
al haber sido relacionado simbólicamente con entidades como Afrodita, Quetzalcóatl y Santa
María, entidades que a su vez están vinculadas a aspectos humanos fundamentales como el
amor, la cultura y la bondad. Y ahora también, como un refulgente y árido espejo en negativo, al
señalarnos lo extraordinario del agua y la vida en este mundo terrestre.
Gabriel Argenis Ponce Fuentes
Fuente de la referencia: https://www.nature.com/articles/s41550-024-02414-5