Imagínese lo peor que se puede cometer contra una persona, eso lo padecieron, sin ninguna
compasión los maestros hasta 1989, cuando en Michoacán dijeron ¡basta!, pues ya eran
insoportables los abusos de los gobiernos. Quienes supuestamente los defenderían desde la
dirección sindical, nunca movieron un dedo para defender sus derechos, hoy sólo una mínima
parte de los docentes puede presumir de estar en un sindicato legal, reconocido, pues más de
sesenta mil, están en el aire, legalmente para el Estado no existen.
En México se presume de respetar a los trabajadores y, eso ni remotamente sucede. Así lo
demuestra el hecho de qué desde hace 16 años, los mineros de Sonora, Guerrero, Zacatecas están
en huelga, a pesar de que llega al gobierno Morena. Felipe Calderón Hinojosa para vergüenza de
Michoacán, les quita el trabajo a 40 mil electricistas. Con ellos, cuando pude fui a apoyarlos. Un
pillo, llamado Alfonso Ancira Alonso, destroza lo que fuera una de las siderúrgicas más
importantes de Latinoamérica, dejando en la calle a ocho mil trabajadores metalúrgicos, guarda
algo de lo robado, trece mil millones de dólares, que lleva a Israel para hacer negocios.
Nadie de los gobiernos dice algo, ante tanta agresión. Al contrario, permite que sus ahorros los
manejen las llamadas AFORES, particulares que sin arriesgar nada, ganan cada día millones de
pesos, que se embolsan, debido a que “cuidan” los dineros de los trabajadores. Si sufren pérdidas.
los miserables por mala administración no hay responsabilidad alguna para los bribones. Todo les
roban a los trabajadores, con el cuento de construirles “algo” que dicen son viviendas.
Aquí en CREFAL, de Pátzcuaro llegaron a extremos enfermos con los trabajadores. Les cambian el
horario para que huyan del trabajo. Hoy entras a las 12 y sales a las siete, mañana entras a las
nueve y sales a las cinco. Debes limpiar esta ventana y cuando termines me mandas una foto.
Lavas esta puerta y me mandas una imagen de la cubeta, donde enjuages el trapo. Te vienes el
sábado para que me ayudes con estos talleres. Todo eso, y más se comete contra mujeres y
hombres como nosotros. A quien hace esta reseña, se le lleva a una dependencia oficial para que,
a la de a fuerzas firme su renuncia como trabajador, cosa prohibida por la Constitución, a ella una
mujer la ignora, cuando su obligación era de no aceptar esa fechoría, donde ella misma tenía en
juego su propio empleo. Me lo quitaron porque me dijeron que criticaba al PRI. A ese grado y, a
peores vejaciones se llega con la gente que desgraciadamente no tiene más que al pueblo para
que la defienda. (RRF)

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