Hasta Morelia, fueron médicos veterinarios de Pátzcuaro, para protestar por la muerte de un
colega, el asesinato es cometido en el norte del país, ahora ya la gente ha dejado atrás la
indiferencia, ya no soporta qué en este México, apenado por tanta barbaridad, todo se consienta,
pues mientras más nos dejemos, más nos agredirán.
La llamada oposición, vividora del sudor de millones de gentes pobres, que sobrevive en la calle
vendiendo lo que sea, se queja: “En este país no se respeta la Constitución”. Pues claro que no,
porque ellos han puesto desde 1940 el ejemplo, la han violado, cambiado más de 500 veces. Para
regalar PEMEX, CFE, Telmex, hasta el agua, a una partida de bandoleros.
Un claro ejemplo del desamparo, falta de ley, en qué estamos en Pátzcuaro, lo dan los
trabajadores del CREFAL, con ellos se ha llegado a extremos que todavía, al momento de escribir
esto, no lo puedo creer. En La Voz de Michoacán, se dice que va a ser un “poco” difícil de arreglar
el despido de muchas gentes, dado que todos sus expedientes se destruyeron o hicieron
perdedizos. A ese grado de falta de humanismo se llega aquí.
No es posible, que a pesar de que lo anterior se difunde a nivel estatal, nadie de los tres niveles
de gobierno diga nada, mucho menos, y sería mucha ingenuidad de nosotros, los partidos, el
diputado local, que brinca del PRI a Morena, la diputada federal del Partido del Trabajo, moverán
un dedo para que impere la justicia. Igual, en ese cotidiano, no hay claridad sobre si sigue CREFAL
funcionando y, o se instala la sede de las Universidades Benito Juárez. En 1994, los indígenas de
Chiapas se levantan en armas, para aplacarlos, se instituyen las llamadas Universidades Indígenas,
un vil engaño, pues nomás hay que ver el tipo de profesionistas que forman, cuando en las
comunidades o hasta en Pátzcuaro, faltan los médicos, no es posible qué con un reducido equipo,
maravilloso, por cierto, el ISSSTE, aquí pretenda dar atención a más de treinta mil beneficiarios.
No es posible qué ante el desinterés por formar médicos, vengan desde Cuba a atender pueblos
remotos, echando de cabeza a nuestros especialistas, asegurando: “Es que no quieren ir a donde
hay calor”. (RRF)