El próximo nueve de mayo, ya no habrá aniversario del CREFAL, porque éste se ha acabado,
quitarán sus grandes letras. Sentiré la misma impotencia, coraje como cuando en el 2008, tras una
gigantesca marcha, llegamos a la sede de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLFC), en la
Ciudad de México, para mostrar nuestra indignación, por haber ordenado Felipe Calderón
Hinojosa su desaparición, botando a la calle a cuarenta mil electricistas.
Desde un puente, observaba como alguien con un martillo, destruía el logo de esa empresa
mexicana, un gran círculo que tenía en el centro un rayo de luz. Los trabajadores despedidos,
organizados en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), desde hacía años, no consentían, por
ningún motivo, aceptar el ingreso a la industria eléctrica nacional, de compañías norteamericanas,
por ello el gobierno americano exige su desaparición, despido, después de una campaña negra
contra los electricistas. Además, Calderón hace eso, porque no consiente que el SME maneje la
fibra óptica, un gran negocio, reservado para particulares, haciendo posible la TV de cable, la
telefonía e internet
En el Zócalo un electricista se pone en huelga de hambre, el gobierno se preocupa por su estado
de salud, pues llevaba muchos días en esa acción. Calderón ordena, no permitir su muerte, por la
indignación que mostraría el mundo. Se traza un plan, fuerzas represivas, invadirían el Zócalo,
obligarían al huelguista a comer. Además, la sede del sindicato se ocuparía, sin importar que en
ese momento se realizaba un encuentro nacional del Educador Popular, con niños, mujeres,
maestros, ciudadanos, temiendo eso se toman previsiones.
El SME logra persuadir al electricista para que dejara esa acción, pues supuestamente Calderón
tomaría cartas, para resolver la situación de despido. Como sabemos eso nunca ocurre. (RRF)

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