A pesar que en este siglo XXI, se han dañado seriamente, ocho generaciones de niños en las
escuelas mexicanas, cada 15 de mayo, se dicen cosas que no tienen sustento en la realidad, pues
la educación deja mucho que desear, no ha importado a las altas autoridades, la conducción de la
misma que la deja en personas, nunca relacionadas con la delicada misión de instruir.
Los maestros son invitados de piedra, a ellos nunca se les ha consultado para instrumentar
diversas reformas, que pudieran dejar atrás los bajos aprovechamientos, muchos, no lo sabemos,
pero el modo de organizar la escuela mexicana, es trazada desde instancias internacionales como
la Organización de Comercio y Desarrollo Económico (OCDE). Esa organización junto con otras,
arbitrariamente decide en los gobiernos de Fox y Felipe Calderón, practicar el llamado Examen
Nacional para medir el Logro Educativo (ENLACE); durante seis años, los escolapios de dedican con
sus maestros a realizar ensayos para presentar tal evaluación, los niños memorizaban las
preguntas, rellenaban múltiples veces círculos en hojas, después de ver las preguntas en
cuadernillos.
Las escuelas que lograban altos rendimientos en tal evaluación, “ganaban” la posibilidad de que
afuera de sus centros, se colocara una manta que la mencionaba como escuela de calidad, a los
maestros se les proporcionaba una recompensa económica.
Lo peor ocurre durante la pandemia, a los infantes se les deja sin escuela dos años, nunca al
terminar el Covid-19, se les procura un curso de actualización, así se les envía a las preparatorias, a
las universidades donde por supuesto no pueden ingresar o fracasar. En Inglaterra, a los maestros
se les jubila inmediatamente y, llegan a las aulas jóvenes docentes, para que no se pierdan las
clases presenciales. Eso se hace también en China. En una zona lujosa de la Ciudad de México,
sucede lo mismo, no se interrumpen las clases frente al maestro.
Hoy deseamos que los maestros hagan milagros, pero ignoramos que ni siquiera tienen la
posibilidad, desde 1943, de organizarse libremente, de hacer suya la materia de su trabajo. Mucho
de lo que habían conquistado se les ha quitado, muchas veces con la ayuda de dirigentes traidores
que hablan de democracia y revolución. Tanto se ha agredido a la educación, al grado de no saber,
el motivo que permite la desaparición de 43 normalistas desde el 2014. (FRR)