Ninguna gran transformación radical es posible en México, mientras no se cuente con el permiso
del pueblo, de ahí que hoy todos los partidos ni de chiste consientan que al mismo se le permita
organizarse, a cada victoria del pueblo sigue todo un plan para echarla abajo.
Desde 1988 hubo dos largos intentos para sacar al PRI de Los Pinos, el PAN lo logra después de 12
años. Morena tras treinta años, el resultado fue posible gracias al aliento de la sociedad. Correr a
Elba Esther Gordillo Morales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), es
posible tras el apoyo de todo el país a los maestros, después de cuatro largos años de lucha, eso
implica el sacrificio de cinco maestros y la vida del hijo de un director de secundaria.
La gran fuerza, poder del PRI, del PAN no hace posible que en el 2007 se eche abajo una lesiva
reforma en el ISSSTE que acaba con las jubilaciones solidarias, de ese año en adelante todas las
pensiones las garantizan las Afores, dando sólo la tercera parte de lo que se ganaba en la vida
activa como trabajador.
Desde los gobiernos de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto se empezó a quitar el trabajo a los
maestros, para sorpresa de los exmandatarios el pueblo detiene ese anticonstitucional proceso,
ocho indígenas de Asunción, Nochixtlán, Oaxaca dan su existencia, para qué a más de un millón de
trabajadores de la educación, se les arrebate su fuente de empleo. Pero el pueblo no contaba con
la traición de todos los partidos que arrebatan en el 2023, preciosos derechos magisteriales.
Hoy los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) han
declarado una huelga nacional, han detenido las clases, tomado el aeropuerto de la capital del país
y declaran que obstaculizaran las elecciones para un nuevo poder judicial. (EFE)

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