Fidel Rodríguez Ramos
Por lo que se encuentra en juego, la derecha no se iba a quedar con los brazos cruzados, ante la
forma en que se ha empezado a gobernar el país desde 2018, cuando democráticamente,
haciendo a un lado al PRI y PAN, llegan al gobierno Andrés Manuel López Obrador y en 2024
Claudia Sheimbaum.
No se quedan sin actuar los opositores, debido a que él y la mandataria, empezaron a revisar la
posibilidad de arreglar un poco el país, que casi, en su totalidad fue entregado a unos pocos
intereses nacionales y extranjeros; no era posible que se siguiera consintiendo que la derecha
marcarán la forma en que debía seguir funcionando el gobierno, que aceptaba el que los
empresarios siguieran haciendo negocio con las obras en autopistas, construcción de hospitales,
una refinería, el aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya, con la venta de medicinas donde
distinguidos priistas como Roberto Madrazo Pintado, vendía anualmente al gobierno 30 mil
millones de pesos en medicinas.
Se enfurecieron porque ahora todo lo haría el ejército. La panista Josefina Vázquez Mota cuando
estaba en la SEP, entrega a un familiar la concesión para pintar todas las escuelas del país, en el
nivel básico. Todo ello lo cobijaba el Poder Judicial, todo un mar de corrupción, por eso hoy el PRI
ante el cambio total de ese poder el pasado 1 de junio, fue a quejarse a la Organización de los
Estados Americanos (OEA), a la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU).
A la derecha le duele el que pronto se revisarán las concesiones que unos cuantos tienen para
manejar con mentiras la radio y la televisión. Le enfurece que varios de los suyos, como Genaro
Gracia Luna, Tomás Yarington estén presos en EUA por acusaciones de tener lazos con el
narcotráfico. Les dolió, que legalmente, se les haya dado sólo un 44 por ciento de lo que ellos
dicen es negocio, para ofrecer servicio eléctrico en el país, en un momento cuando casi tenían en
sus manos el cien por ciento. Con ese porcentaje del 44 % se puede alumbrar España o Argentina.
Les irrita que se revise el asunto del tren, de Telmex, de la industria minera, de la fibra óptica que
se concesiona por un largo tiempo a particulares. Lo mismo sucede en Pemex. No les deja dormir,
la necesidad de que se vea el robo anual de setenta mil millones de pesos, que el pueblo debe
pagar a los banqueros. Quienes votamos por Claudia Sheimbaum no podemos ser indiferentes
ante el actual ataque que está recibiendo por quienes están viendo afectados sus intereses, por
ello es necesario patentar todo nuestro apoyo.