Fidel Rodríguez Ramos

El 5 de junio del 2009 se conoce en México un hecho criminal, hasta hoy no aclarado plenamente,
el incendio de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, donde murieron 49 niños y 104 personas
resultaron lesionadas, las dueñas del negocio, porque eso era, Marcia Gómez del Campo, prima de
Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón. Hoy se da a conocer el nombre de la otra propietaria
Sandra Lucía Téllez Nieves, detenida este 3 de agosto en Eloy, Arizona.
Inmediatamente los papás de los niños fallecidos, pidieron a la Presidenta de México, que pida la
extradición de tal persona, para que venga a cumplir con la sentencia de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación (SCJN), dispuso en su contra. Como se recuerda la prima de Zavala, logra
evadir la justicia debido a las palancas de su familiar.
Felipe Calderón al conocer tal tragedia, ordena, quizás bajo el efecto de bebidas espirituosas, que
por ningún momento salga ningún avión de Hermosillo hacia EUA, para salvar a los niños,
exigiendo eso “para que el mundo no se diera cuenta de esa grave situación”, por esa
arbitrariedad los niños deben ser traídos a Guadalajara o Ciudad de México, cuando lo importante
eran los minutos valiosos para ayudarles.
Las propietarias tenían a sus esposos trabajando en el gabinete del gobernador Eduardo Bours,
oh sea, que no tenían ninguna necesidad de atender ese nuevo negocio, que fue una subrogación,
de algo público que se vuelve privado en el nefasto gobierno de Vicente Fox, para ya no otorgar a
las guarderías del IMSS, a sus trabajadores, plazas de base, pensiones, vacaciones, vivienda,
aguinaldo, con la subrogación los nuevos trabajadores laboraban sin ninguna prestación. Gracias a
eso los administradores de relevo ganan ocho mil millones de pesos. Las guarderías eran bodegas,
cocheras, casas rentadas para sacar más ganancias.
Sólo un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Saldívar Lelo de Larrea, no
tiene miedo para acusar a la prima de la esposa de Calderón. Todos los demás integrantes de la
Corte, le echan montón para callarlo.

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