Alma Gloria Chávez.
Este día me ha quedado claro cómo pudieron nombrarse los recorridos “de reconocimiento y
memoria histórica” para infancias y adolescencias, propuestos en el año 2002 al Ayuntamiento de
Pátzcuaro, por un grupo de personas que tenemos un auténtico compromiso para contribuir
propositivamente a fomentar el interés de conocer y entender el sitio que se habita y que en el
caso de Pátzcuaro, con la denominación de “Pueblo Mágico”, en un primer momento generó
tantas y buenas expectativas, que finalmente fueron desbordadas por intereses meramente
comerciales y turísticos. Y de ahí el fracaso de este Programa, que no volvió a ocuparse, ni de
convocar a todos los sectores de la comunidad, ni de interesarse por temas esenciales como lo
educativo, lo ambiental, el crecimiento urbano irregular y lo cultural (no de espectáculos).
Rematando con la exclusión y desaparición de los incipientes Consejos Ciudadanos que resultaron,
como algún “funcionario” de hace unos cuatro lustros lo mencionó: INNECESARIOS.
Hoy que Pátzcuaro se encuentra nuevamente propuesto (no queda muy claro por quién/es)
para ser incorporado a la lista de “Patrimonio de la Humanidad” ante la UNESCO, nosotros/as,
ciudadanxs que a pesar de cualquier título y sin importar nombramientos, nos ocupamos de
“sembrar” entre nuevas generaciones esas “semillitas” que esperamos florezcan en un futuro
inmediato, el día 20 del presente y sin haber sido convocadxs, a pesar de haber participado en
talleres y mesas de consulta “ciudadanos” (incluso para la construcción del Plan de Desarrollo
Municipal), estuvimos presentes en un Conversatorio que sólo por tener buenas amistades y
aliadxs, pudimos conocer. En uno de los grupos de Whatsapp, el mensaje “que invitaba”,
mencionaba que se trataba de un “Conversatorio” sobre “Pátzcuaro Mi Patrimonio” y que sería
con “personal de ICOMOS y de UNESCO”.
Conociendo de antemano que la propuesta para tal denominación no resultaba “convincente”,
un respetable grupo interdisciplinario de Académicos y expertos (Misión ICOMOS-UNESCO) que se
encargan de temas patrimoniales, optó porque se diera relevancia a un lugar emblemático de
nuestra ciudad: el lado Oriente del Centro, ocupado por vestigios arqueológicos y las primeras
construcciones coloniales, con la denominación “Sitio de Memoria Humanística y Confluencia
Cultural”, indicando que el proceso para dictaminar esta declaratoria ha logrado ingresar desde
hace poco más de medio año para su estudio, evaluación y posible aprobación, por expertos de la
UNESCO y el dictamen seguramente será conocido en el próximo año.
Ante la escasa asistencia de representantes ciudadanos, tuvimos oportunidad, una compañera
maestra y una servidora, de exponer algunos de los rubros en los que, como asociaciones, redes y
colectivos hemos notado una ausencia de acciones encaminadas a crear compromiso ciudadano
por parte de instituciones encargadas de ello y que también tienen que ser parte de un programa
integral y permanente de educación: violencia de género, temas ambientales , la creciente
problemática del Agua (como Derecho Humano), Crisis en temas de Memoria Histórica y
patrimonial… en fin, todo eso que forma parte del acontecer del lugar que se habita.
Luego de las intervenciones de las personalidades que ofrecieron pormenores de los cómos,
cuándos y quiénes intervinieron para lograr que la propuesta ingresara a la lista de dictaminación
final por el organismo internacional, fue el representante de ICOMOS quien mencionó la
importancia que en estos tiempos debemos dar a la memoria y a quienes se encargan de
transmitirla por cualquier medio. Finalizado el encuentro, salimos comentando de que para cuidar
y honrar el sitio que se habita, no es sólo para recibir algún reconocimiento; es, sencillamente, un
acto de amor y autocompromiso. Ese día, mi colaboración quedó en pausa y me he obligado a
transcribir algo que en el año 2009 acompañó nuestros recorridos por Pátzcuaro, en donde
también atendimos a población adulta, en el marco del Aniversario de haberse otorgado a
Pátzcuaro el título de Ciudad de Michoacán. Estos recorridos culturales, que ponderaban la
participación de infancias y adolescencias, fueron posibles con la generosa participación de
algunas maestras, madres de familia y promotoras culturales y con el ánimo de ofrecer nuestro
modesto reconocimiento a quienes escribieron, narraron, nos enseñaron, educaron y
acompañaron en la maravillosa aventura de “reconocer y buscar” historias de Pátzcuaro que no
son tan conocidas o apreciadas… para amarlo y cuidarlo más.
Esto es lo que se mencionó en una conferencia de prensa, para presentar a la comunidad ésa
nuestra propuesta cultural-educativa: “Nos damos cuenta de que no se conoce toda la historia de
lugares como Pátzcuaro, ciudad colonial surgida luego de la devastación de estos territorios del
reino p’urhépecha, a manos de aquellas primeras ordas de sanguinarios “conquistadores” que
tenían como encomienda de los reyes de España, lograr el dominio de sitios y personas, para ser
incorporados al Reino de Castilla. Pero lo que casi nadie cuenta, porque no ha sido de interés de la
historia oficial, es que cuando “Ellos” llegaron, el antiguo “Petatzécuaro” era considerada una
Ciudad Sagrada, en cuyo lado Oriente, se encontraba una gran Plataforma que sostenía cerca de
cinco adoratorios en una extensión (de norte a sur) de aproximadamente 500 metros”. Lo que sí
conocemos, es que sobre ella y con material de la misma, se construyeron por lo menos los
cimientos y algunos muros de los cinco edificios coloniales que son: la Iglesia del Sagrario, el
Templo de la Compañía, el Colegio Jesuita, el Colegio de San Nicolás (hoy Museo de Artes
Populares) y parte de la Basílica de la Virgen de la Salud (Nana Iurixhe)”.
También se resaltó la importancia de que nos reconozcamos herederxs de una diversidad de
culturas: “Tenemos raíces indígenas, raíces de los europeos que ya traían herencia genética de
moros, de visigodos y de gente del norte de África, así que en Pátzcuaro y en muchos lugares de
este territorio no es nada más de raíz p’urhépecha, ya que cuando también ellos llegaron,
encontraron otras culturas habitando esta Cuenca. Con todo este reconocimiento, podemos forjar
una idea en nuestras infancias de lo diverso que es el municipio (culturalmente hablando) y el
respeto que merecen las buenas prácticas que cada persona tiene para convivir en comunidad.
Estamos convencidxs de que en esta época de tanta violencia (2016), de tanta falta de ‘poner
atención a lo nuestro, a lo propio; a solamente estar copiando modelos de ‘espectáculos’ ajenos,
resulta imponderable volver a tener presente nuestra identidad, como personas y como
comunidad”.
El tiempo ha pasado, pero todo lo que entonces proponíamos hoy resulta de mayor y urgente
importancia: se han abandonado (desde los hogares, desde las aulas y desde los gobiernos)
programas de acercamiento a infancias y adolescencias (adultxs también) a eso que denominamos
“Memoria Histórica”, que es lo único (como lo mencionan especialistas en temas sociales) que
puede volver a “recomponer” a sociedades marcadas hoy, por todo tipo de Violencias. Pátzcuaro
debe y tiene qué atender (obtengamos un reconocimiento internacional o no,) lo que
humanamente resulta impostergable: derechos y vida digna para todxs y cada unx