Éste miércoles 10 de septiembre, en la Ciudad de México, por la tarde explotó una pipa de gas,
sobre un gran cruce de avenidas, llenas de autos en Iztapalapa, el panorama era dantesco, pues las
llamas afectaron a un gran perímetro donde muchos carros de transporte fueron alcanzados por la
explosión, provocando que muchas personas salieron de los mismos, envueltos en fuego.
El siniestro cobra la vida, hasta este momento tres personas, setenta más resultan heridas con
quemaduras de segundo y tercer grado, diecinueve de ellas se encuentran en estado crítico. Las
escenas que se difunden en las redes fueron impactantes, así como el dolor de las personas que
pedían ayuda. Ésta tragedia, es horrible, pues la pipa, tras volcarse explota, impactando todo
sobre un área considerable, lanzando llamaradas a gran altura, las gentes cercanas a una estación
del metro corrían en desbandada temiendo que el fuego les alcanzara.
Ya en la noche los familiares de los heridos recorrían los alrededores de la ciudad, yendo a los
hospitales para encontrarlos, a cuentagotas se les daba información sobre su estado. Para Reflejo
de Michoacán no hay palabras para dar un mensaje de aliento a los familiares de los afectados,
sólo creemos que esta tragedia, hoy más que nunca no debe llamar a la conciencia, el hecho nos
debe unificar a todos y todas. Por respeto hacia quienes sufren la tragedia, debe darse
puntualmente una explicación, a ellos y a toda nuestra patria, que nuevamente vuelve a ser herida
mortalmente. El hecho minimiza a todas las desgracias que nos ha tocado presenciar como
testigos. Vaya nuestro pensamiento, las oraciones, la comunión con los familiares de los deudos y
heridos. (EFE)