Soy originario de ésta región del lago de Pátzcuaro, la actual violencia, se remonta a 1982,
cuando los que tienen el control del planeta, gracias a sus inmensas fortunas, descubren que
tenían grandes cuentas de miles, billones de dólares, eso les angustiaba, porque al tenerlas y no
gastarlas, era la posibilidad de que el actual sistema de vida se viniera abajo, pues éste se funda en
la renovación cada segundo de sus ganancias.
La angustia crece cuando saben que ya nada había que comprar, en que invertir tanto recurso, ya
no les bastaba vender armamento en los cinco continentes. Debería haber otra forma de usar el
dinero que tenían en exceso. Su salvación en parte llega con el llamado neoliberalismo, que
ordena en los primeros años del nuevo siglo XXI, obligar a los gobiernos de todo el planeta a
vender todo lo que sus pueblos les habían confiado, para que lo administraran a su nombre, como
el petróleo, el agua, la generación de electricidad, los sistemas de jubilación, la extracción de
metales preciosos, el litio o tierras raras, el aire, la tierra, bosques. Los billonarios se hicieron de
los sistemas de salud, de la recolección de basura, de la iluminación pública, de la administración
del agua. De la construcción de aeropuertos, autopistas, puertos, transportes, escuelas, hospitales.
Dejaron desnudos a los gobiernos, sólo con la obligación de ser el gendarme que tratara de
cuidar la seguridad, y mal, pública. Frente a esa exigencia México, su gobierno, tenía un problema,
la gente no tan fácil iba a aceptar la venta de lo poco que quedaba, después de vender SICARTSA,
la mina de cobre en Cananea, ofertar más de mil empresas, en una venta de garaje.
No aceptaría entregar Pemex, Comisión Federal de Electricidad, por ello los billonarios emplearon
la violencia, el terror para que la gente se paralizara. A los maestros, a más de un millón, en el
2013 se les amenazó con quitarles su trabajo. En 2008 se arroja a la calle a más de 30 mil
electricistas, desde que se ordena la nueva forma de capitalismo, el neoliberalismo estamos
inmersos en un río de violencia, no sólo los mexicanos, sino los venezolanos, argentinos,
colombianos, salvadoreños. Igual se sufre en Italia, China, España, Portugal, Francia, Argentina,
Perú, Bolivia.” (B. OLO)