En 1994 Carlos Salinas de Gortari tiene la mala idea de convertir a México, en un gran centro
comercial, haciendo pedazos a la industria petroquímica, regalando una de las minas de cobre más
grandes del planeta, a uno de sus favoritos, quién se resiste a resolver hoy huelgas en Guerrero,
Zacatecas y Sonora ¡que llevan 18 años!.
Regala la importante empresa de acero Altos Hornos de México (AHMSA). Fía SICARTSA, sus
seguidores rentan a Ferrocarriles Nacionales de México, una cantidad de años desconocida. Se
entrega la minería, riquezas del subsuelo, en un número de años que se desconocen.
El absurdo hecho provoca una insurgencia armada en Chiapas, que con grandes esfuerzos logra
detener el pueblo mexicano. No sabía la nación que además de lo anterior, se acabaría la
agricultura, pues nuestros campesinos, no pudieron soportar la superioridad de sus pares
norteamericanos y canadienses, hoy al estar ya el campo abandonado, debieron importarse en
este año 40 millones de toneladas de soya, maíz, trigo, arroz, frijol, pasta de soya, jarabe de
fructuosa, sorgo, avena.
Por lo anterior en este 24 de noviembre, miles de campesinos bloquearon autopistas en gran
parte del país. Igual le pasa a la industria, toda tiene que ser cerrada, miles de gentes fueron
despedidas. Los ingenieros mecánicos, electricistas no encuentran empleo porque ya no existen
campos en donde puedan prestar sus conocimientos. El pueblo a pesar de todo saldrá adelante,
sobrevivirá, pero al son que le toquen los empresarios extranjeros.
Quien lo fuera a creer Pemex se encuentra igual, con grandes problemas porque los
expresidentes lo dejaron super endeudado, no se sabe dónde pararon miles de millones de
dólares conseguidos en bancos extranjeros. Pemex, ha llamado a compañías extranjeras para que
extraigan los hidrocarburos.
Ya sin nada, desde el 2000 los amos son extranjeros, que han convertido a México en una
megatienda, donde China vende todo y no se diga Estados Unidos de América, que tiene
establecidas miles de grandes tiendas que venden productos de la gran industria norteamericana.
Jabones, pintura, guantes, llantas, comida, computadoras, ropa poniendo en la lona a nuestra
pequeña y mediana industria. Ni las paletas se salvaron, pues Italia trae a miles de vendedores de
bolis, jalando unos pingüinotes.
Los maestros, obreros, las gentes perdieron con ese “modelo” de desarrollo, pues los
empresarios exigieron, condicionaron su llegada, pero siempre y cuando no hubiera sindicatos,
altos salarios, jubilaciones, vacaciones, aguinaldos, reparto de utilidades, buenos servicios de salud
para los obreros. El pueblo debe ahora luchar, para volver a tener otra vez su propia industria,
agricultura empezar de cero, porque nuestros niños, jóvenes deben tener más de lo que recibimos
los viejos en 1950. (RRF)