Fidel Rodríguez Ramos

No les alcanzó el tiempo a los integrantes del llamado Poder Legislativo para acabar con la
nación, por más que se involucraron en esa cuestionable tarea miles de diputadas (os), senadoras
(es), no tuvieron éxito, en 97 años todo lo consintieron a una pequeña parte poderosa que ni
siquiera fue capaz de tener un papel dirigente en la economía, pues muchas veces actuaron a
favor de intereses ajenos, extranjeros.
Los integrantes de ese poder prefirieron hacerse de grandes fortunas, sin que les importara que
la justicia, la educación, la salud, el mercado interno, el agua, las riquezas del subsuelo, los
bosques, selvas, costas se vendieran, fiaran al mejor postor. Ese poder consiente que la banca se
regalara, la industria siderúrgica, petroquímica. Que se prestara a cambio de nada todo el sistema
ferroviario, un tiempo que se guarda en secreto, a unos pocos nacionales y foráneos.
Hipócritamente se dice que los empresarios ya no desean venir a México, para invertir sus
capitales, haciendo realidad la creación de empleos, no vienen porque no tendrían ya un espacio
para actuar pues todo ya está en manos ajenas. Algo del futuro como lo es el litio, se asegura, que
fue entregado primero a Inglaterra, después ésta revende ese mineral a China.
No se sabe si el país tiene viabilidad, futuro teniendo como única ocupación el trabajar en
cadenas comerciales, servicios de hospedería, restaurantes, servicios turísticos, en las
maquiladoras donde los derechos laborales, en el mejor de los casos, son limitados, pues dentro
de poco será algo muy natural la compra de servicios médicos, lo serán más los servicios
educativos, los seguros de vida, la compra de vivienda.
El poder legislativo hizo posible el llamado Fobaproa, la deuda externa, el robo de elecciones
presidenciales, la contaminación de ríos, lagos, océanos, la deforestación, el cambio de uso de
suelos. Por eso se les consintieron todas sus barbaridades en las cámaras, por eso ahí se
refugiaron, artistas, cómicos, locutores de radio y televisión, futbolistas, delincuentes. Si el partido
en el poder desea revertir lo anterior ya debe dar muestra de demostrar, que verdaderamente le
interesa un cambio trascendental en esta nación.

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