Para que jamás se supiera lo que pasa en las elecciones presidenciales de 1988 y 2006, los
partidos dieron la orden de quemar todas las boletas electorales, usadas en esos dos procesos
electorales.
Tras la guerra que los indígenas chiapanecos en 1994, declaran al Ejército de Salinas de Gortari, el
pueblo exige un arreglo pacífico, pláticas para resolver las razones, demandas de los insurrectos.
Ello hasta hoy no ha sucedido debido a que los partidos políticos, se negaron a aceptar los
acuerdos firmados por el gobierno y los indígenas, que contempla la posibilidad de manejar sus
recursos naturales, organizarse autónomamente, obedeciendo lo establecido en la Constitución.
Los partidos desde 1982 empezaron a exigir que intereses privados, se incrustaran en la industria
petrolera, de comunicaciones, eléctrica, pidiendo que ello lo pudieran hacer también compañías
extranjeras. Ellos estuvieron de acuerdo en que el sistema ferroviario se entregará por un tiempo
que desconocemos a Estados Unidos. La puñalada final la asestan en 2013, cuando permiten que
peña Nieto de permiso para que empresas de EUA, Canadá, participen en la extracción de
petróleo, generen electricidad para ¡venderla a Comisión Federal!, de los minerales del subsuelo
durante décadas. Desde el 2012, no han tenido “tiempo” para declarar como derecho de todos los
mexicanos el acceso al agua.
Por la libre, violando la Constitución, permiten que se reelijan presidentes municipales,
senadores, diputados federales en 2024. Aceptan que más de seis billones de pesos, guardados
por los trabajadores para su jubilación, se entreguen a unos pocos mexicanos y estadunidenses,
para manejarlos a su antojo. Aprueban que las plazas automáticas dejaran de entregarse a los
egresados de las normales públicas.
Consienten que compañías extranjeras vengan a prestar servicios de transporte, lesionando los
intereses de miles de taxistas mexicanos. El día 11 de marzo no permitieron que se les quite un
solo centavo de los miles de millones de pesos que cada año les entrega, obligadamente, el
pueblo. No permitieron que los partidos, sus dueños, sigan dando cargos de diputados, senadores,
a familiares y amigos eternamente, como son los casos de Ricardo Anaya, Margarita Zavala esposa
de Felipe Calderón, Rubén Moreira y esposa, Marko Cortés, Dolores Padierna, Alejandro Moreno
“Alito”, Manuel Velasco Coello, Manlio Fabio Beltrones. Que lo sigan siendo los dueños del Partido
del Trabajo (PT); y Movimiento Ciudadano (MC).
Fidel Rodríguez Ramos