La primavera en 1806, registra el nacimiento de un extraordinario indígena en Oaxaca, Benito
Juárez, que siempre tiene en alta estima a la educación, se dedica al estudio, sólo, de manera
autodidacta aprende a hablar español, leer en latín, inglés, francés y por supuesto usa su lengua
materna, el zapoteco.
Vencedor de todos los obstáculos que le presenta la vida, trabaja para lograr ser licenciado,
diputado, gobernador y presidente de México durante 14 años. Le toca enfrentar con el pueblo a
España, Inglaterra, Francia que venían con la decisión militar de cobrar muchas deudas, Juárez
ordena no iniciar hostilidades contra los invasores, decide arreglar todo pacíficamente.


Mediante el diálogo convence a españoles e ingleses para que se alejen de México, pues se dan
cuenta que Francia les miente para arrastrarlos a una guerra contra una nación pobre. Irritados los
franceses deciden quedarse iniciando una desigual confrontación, perseguían adueñarse del país,
para ello traen un príncipe austriaco en 1862, apoyado por soldados belgas, zuavos de Argelia y
franceses. El príncipe a sabiendas de que México tenía a Juárez como presidente legal, él se hace
llamar la verdadera autoridad de los mexicanos, para ello desvergonzadamente invita a Juárez
para que forme parte de su gabinete.


Benito Juárez rechaza esa ofensa, abandona el corazón del país, para establecer el real gobierno
en varios estados, con pocos recursos dirige al pueblo para expulsar a los militares franceses
considerados los mejores del planeta. Fueron cinco años de penoso batallar, la guerra fue tan
cruel que hubo dos ocasiones en que los defensores le piden que renuncie como presidente para
poder llegar a un acuerdo con Maximiliano.

Pátzcuaro envía a defender la patria a uno de sus
mejores hijos, al general Manuel García Pueblita.
La nación logra lo imposible, expulsar a los invasores. Juárez para salvar su vida debe refugiarse
en Estados Unidos y Cuba, en la guerra sabe de la muerte de dos hijos pequeños, a los cuales no
puede dar ni siquiera el último adiós. Juárez es pieza fundamental para construir un nuevo país,
después de haber hecho frente a dos guerras: La de los Tres Años y contra el príncipe extranjero
que dura un quinquenio.

En Palacio Nacional hay una estatua de él, que se realiza tras fundir varios cañones franceses. El
gustaba decir su lema o apotegma: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al
derecho ajeno es la paz”. En la meseta purhépecha, en una comunidad hay un busto de Juárez,
hay una placa con ésta leyenda: SI PUEDES LEER ESTO PODRÁS SER COMO BENITO JUAREZ.

RF

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