En 1988 en Michoacán se realizan unas disputadas elecciones para elegir nuevo Presidente de
México, de calle gana Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano frente a Carlos Salinas de Gortari, al saber del acostumbrado robo de la voluntad popular Cárdenas pide que en represalia no acepten sus cargos de diputados federales y senadores, entre quienes logran una senaduría por apoyar al ingeniero Cuauhtémoc es Cristóbal Arias Solís.
Arias Solís compite por la gubernatura de Michoacán frente a Eduardo Villaseñor Peña en 1992, miles de personas votaron por él, sin embargo, vuelve a pasar lo mismo, se desconoce la voz de las urnas, se nombra como ganador a Villaseñor, la avenida Madero en Morelia es tomada por el PRI, un gigantesco plantón se establece frente al Congreso Local, para impedir que el supuesto triunfo de Villaseñor fuera cuestionado.
Una muchedumbre de simpatizantes de Arias, se apersonan frente a Palacio de Gobierno en la
capital del Estado, gritando ¡palacio, palacio, palacio!, justamente cuando en esos momentos en el
Centro de Convenciones de Morelia llegaba Carlos Salinas de Gortari, se introduce al recinto en medio de un fuerte dispositivo de seguridad para dar posesión del cargo como gobernador a Eduardo Villaseñor.
La multitud de seguidores de Arias, cuando llega frente a Palacio pide calma, diciendo que de nada valdría tomar ese edificio, que ya se tenía otra estrategia para que se respetara la democracia. Y en efecto, a los pocos momentos se dice que se impediría que Villaseñor fungiera como nuevo gobernador, pues por todos lados empieza a perseguírsele. Sin permitir que realizara
acto oficial alguno durante 21 días, la presión es tan fuerte que Salinas de Gortari no tiene más remedio que hacerlo renunciar, nombrar a un interino.
En 2006 el sistema hace la misma jugarreta, Vicente Fox no permite que el voto de millones de mexicanos se haga valer, se declara como vencedor de las elecciones presidenciales a Felipe Calderón Hinojosa frente a López Obrador, el día en que supuestamente se le pondría la banda presidencial a Calderón, la Ciudad de México estaba vacía, llega desde Michoacán un gran contingente de maestros para impedir que Calderón pisara Palacio Nacional, decenas de periodistas se hicieron presentes, para captar imágenes de lo que se anunciaba como una mega represión contra los docentes.
Gobernaba la ciudad, Marcelo Obrador, se comunica que supuestamente se había planeado el que los maestros no fueran más allá de una protesta pacífica. El pueblo llega al Congreso de la Unión, totalmente amurallado; la gente rodea el recinto para que no entrara Calderón. Al interior
del Congreso había una gran expectación, Fox sonreía, se anuncia que este pondría la banda presidencial a su sucesor; de repente, como por obra de magia, aparece en la tribuna Calderón sonriente, en segundos el de las botas le pone la banda presidencial a Felipe Calderón, igual en
segundos desaparece Calderón.
Fox agradece a todo mundo haber estado en el relevo presidencial. Ante esa burla, robo de la voluntad popular, se inicia un mega plantón frente a Palacio Nacional, durante muchos días. La gente decidida gritaba otra vez ¡palacio, palacio!. Obrador llama a la calma, habla de una alternativa, como fue establecer un gobierno paralelo frente a Calderón, nombra su gabinete.