Nada de paz, la guerra contra Irán debe proseguir, es ahora o nunca, el imperio del mal, los representantes del terrorismo en la tierra deben ser exterminados de una buena vez, no debe haber clemencia alguna, tienen hasta el 6 de abril, la “oportunidad” de dejar el paso libre en el
estrecho de Ormuz, rebautizado ahora como estrecho de Trump, por donde pasa la quinta parte del petróleo en el orbe.
Cada guerra promovida por el gobierno letal de los Estados Unidos, siempre tiene una característica, la de hoy contra Irán se distingue en el ocultamiento de la misma, no se sabe cómo se inicia, desarrolla ésta segunda intervención de Trump, hace cosa de meses, naves aéreas
supuestamente ya habían destruido gran parte de la estructura construida para seguir desarrollando su tecnología nuclear, a grandes profundidades en el subsuelo.
Cada habitante del planeta, ante la desinformación, promovida por Trump, debe formarse su propia idea de ésta segunda agresión, donde Trump manda por delante a Israel, para enseguida cometer grandes atrocidades como la muerte de la máxima autoridad civil, religiosa de Irán Alí
Khamenei. Trump satisfecho recibe la noticia de que sus fuerzas de la libertad, de la democracia causan la muerte de 160 niñas que asistían a la escuela en Irán, eso para Trump no es terrorismo.
Al menos Trump, acaba de reafirmar que lo que busca en Irán es simplemente el petróleo, afianzar la presencia de su peón en Medio Oriente, que es Israel para controlar una inmensa, importante, estratégica zona del planeta llena de hidrocarburos, gas.
Uno cree que Trump se ha metido en una ratonera, ya no quiere más queso, desea salir de la misma, y para ello clama por una ayuda que deben brindarle Europa, Emiratos Árabes Unidos, Qatar. Por lo pronto España dice ¡no!. La agresión ha causado la muerte de 13 soldados
norteamericanos; ha elevado el precio de las gasolinas, siete millones de americanos han salido a las calles para mostrar su inconformidad por ésta guerra injusta. Trump trata de convencer al mundo, diciendo que Irán financia grupos terroristas, que establecerá un gran imperio. Asegura que si apodera de Irán, el pueblo de ese lugar, estará libre de sus cadenas, de la opresión, de la
muerte que ha sufrido desde hace 47 largos años.
Trump juega con cosas sagradas, pues últimamente llegaron varios líderes religiosos, conocidos como protestantes, quienes colocaron sus manos encima de su cuerpo, cerraron los ojos, rezaron para que el cielo le permita vencer al mal. Trump al llegar por segunda vez al gobierno prometió no alentar una guerra más.
Fidel R. Ramos