En las elecciones que gana Vicente Fox, asumiendo la Presidencia de México, desde mucho antes,
ya estaba cantado que ganaría, dada la enorme simpatía ganada en el pueblo, pues grita en las
calles, plazas lo que mucha gente se guardaba de decir, como era el enorme repudio hacia el PRI.
El último clavo que se pone en el ataúd priista, se da frente a la catedral de Morelia, donde una
multitud, le festeja el enorme puntapié que da con la punta de su bota, a un sarcófago que traía
pintado el logotipo del Revolucionario Institucional, el cajón, en medio de un delirio, vuela por los
aires, esa imagen se presenta en primera plana de La Jornada.
Fox sabía que tenía, desde antes que iniciara su campaña, que el triunfo lo tenía en su bolsa, en
un debate frente a Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida del PRI, entristecido éste último
declara al país: “Fox me llamó Lavestida”, las cámaras del Canal 2 enfocan al lenguaraz de
Guanajuato, captan una enorme sonrisa. Nada, ni el PAN, lo sabe contener, Fox dice: “Con ustedes
oh no voy por la Presidencia y, sí no me apoya el PAN, lo harán los empresarios”. Acción Nacional
apechuga.
Se realizan las elecciones, en Michoacán se sabía anticipadamente que ganaría, de calle, Fox, aun
así, el de las botas no gana en la entidad sino Cárdenas. No sabíamos, que Ernesto Zedillo,
aprovecharía esa situación para quedar bien en la historia, entrega al PAN lo que Acción Nacional
persigue durante más de medio siglo.
Pero no lo hace de gorra, pues platica antes con Bill Clinton, le propone hacer todo lo posible
para que ganara Fox, en perjuicio de su propio partido tricolor. ¿Pero, a cambio de qué?. Pide a
Clinton cuarenta mil millones de dólares, dando como garantía enormes cantidades de petróleo. Él
por supuesto se lleva su tajada, miles de millones de dólares sobrantes se los entrega a sus amigos
empresarios, a los banqueros, quienes además contentos reciben la promesa de recibir dos
billones de pesos, en un plazo que se cumplirá el 2070, abonos chiquitos les hemos dado cada año,
cincuenta mil millones de pesos. Esto que parece fantasía, lo declara desde hace tiempo Francisco
Labastida Ochoa. El cinismo no ha acabado en el PRI, nomás hay que escuchar a Rubén Moreira,
amigazo de Elba Esther Gordillo Morales, Moreira, para más burla acaba de decir: “Ya, hay que
suspender, la deuda que “tiene” el pobre pueblo mexicano, con los banqueros”. (FRR)