Adén Castro
De nada ayudaba, estar de acuerdo con todas las agresivas medidas de Donald Trump, que
ordena que nuestros migrantes pagarán un impuesto de cinco por ciento, a las remesas que cada
día envían, cada año nos mandan más de setenta mil millones de dólares, aparte de las obras que
hacen realidad los clubes en sus pueblos de origen en Michoacán, Guerrero, San Luis Potosí.
La gente no se queda cruzada de brazos y protesta en las calles, enfurecido un personaje del
gobierno de Trump, asegura que ya no sería de cinco por ciento, sino de diez por ciento, la
oposición partidaria de México le echa toda la culpa a Noroña, pero al último todo quedará en tan
solo un uno por ciento de impuesto, pero aún hay más, la Presidenta anuncia que ese cargo lo
asumirá su gobierno, todos los mexicanos por el mucho bien que nos hacen quienes trabajan más
de doce horas diarias en Los Ángeles, Texas, Washington, en el field, en los restaurants, en la
construcción, en las yardas, a todo le entran nuestras gentes
El descontento tiene que ver, conque si eras legal o ilegal, de todo modos, pagabas un impuesto,
sin recibir, como en México, ya en muy poquitas partes, asistencia médica, pensión a futuro,
reparto de utilidades, vivienda, indemnizaciones, vacaciones. A ello, abusivamente, Trump quería
quitarles, otro cinco por ciento. La oposición partidaria, el PAN puso sus condiciones a la
Presidenta quienes querían que ella solita le exigiera a Trump tratar bien a nuestros hermanos,
parar las redadas, detenciones y, que quitara el nuevo impuesto a las remesas, si no logra eso,
dijeron los panistas, mejor que ni vuelva a México.

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