Fidel R. Ramos
No puede ser posible qué en México, sólo diez personajes, tengan en sus manos los ahorros de
más de treinta millones de trabajadores, los cuales suman más de siete y medio billones de pesos.
Desde 1997 el gobierno de Ernesto Zedillo se los entrega para que jinetearan esa monumental
cantidad de lana, sin tener ninguna responsabilidad en el caso de que hagan malas inversiones o
negocios, pues las pérdidas serán para los profesionistas, empleados, obreros, maestros que
diariamente cotizan en las Aseguradoras de los Fondos de Retiro (AFORES), a quienes se les ha
hecho creer que tendrán un retiro, jubilación feliz.
Como aquí en México, estamos muy bien, un billón de pesos, de las Afores, se han invertido en
EUA. De ahí agarraron dinero quienes, por la libre, iniciaron la construcción de un faraónico
aeropuerto en Texcoco, el chiste nos cuesta más de doscientos mil millones de pesos, pues se
suspende.
Y no solo los dueños de las Afores son mexicanos, pues hasta extranjeros gozan de grandes
ganancias sin invertir un solo centavo. De esa manera Daniel Houston tiene su Afore Principal.
Ricardo Salinas Pliego se burla, llamando gobiernícolas, a las administraciones surgidas de Morena,
se resiste a pagar impuestos desde hace décadas, gracias a la Suprema Corte de Justicia de la
Nación (SCJN), se le han juntado 75 mil millones de pesos. Él tiene su Afore Azteca, manejando las
cuentas de 17 millones de trabajadores. Dueño de adn40 y TV Azteca, Elektra.
El infaltable Carlos Slim tiene su Afore, condena el que se dé dinero a los adultos mayores. Otro
beneficiado es Agustín Coopel Luken, que quién sabe cómo le hizo, para tener una fortuna de 221
mil millones de pesos. Las diez Afores, nada más, manejan setenta millones de cuentas. Mientras
los trabajadores no se atrevan a quitarles lo suyo, a esos bandidos, será imposible una buena
jubilación, el drama ya empezó el año pasado. Sólo, la tercera parte, de lo que ganaban en su vida
activa recibirán.