Fidel R. Ramos

La verdadera enseñanza nunca ha interesado al poder en México, de ahí que en 1963
instrumentara una escalada de violencia contra la Universidad Michoacana, donde fuera rector Eli
de Gortari, quien fue obligado a renunciar; Aníbal Ponce, Juan Brom eminentes maestros fueron
vejados y corridos, pero no todo terminó ahí, pues el Colegio de San Nicolás fue tomado por asalto
por la tropa, asesinando al estudiante Manuel Oropeza García.
Por si no fuera poco, las fuerzas enemigas reaccionarias, convencieron a parte del pueblo
moreliano, para tomar las instalaciones universitarias, declarando que eran guaridas de
malvivientes, de enemigos de México. El gobierno estatal de ese tiempo, consiente que la Casa de
Hidalgo fuera apedreada.
En 1966 nuevamente el Colegio fue presa de la ira del gobierno michoacano, pues consiente que
el estudiante Everardo Rodríguez Orbe fuera asesinado, durante un movimiento contra el alza de
tarifas en el servicio urbano. La actitud del gobierno fue descomunal, encierra a varios personajes,
maestros, estudiantes como Efrén Capiz. Nuevamente las tropas, fuerzas policiacas se
enseñorearon de las plazas y avenidas. Muchos papás de estudiantes patzcuarenses, fueron por
sus hijos, quienes a regañadientes dejan a sus compañeros en lucha.
Lo anterior fue un ensayo para lo que sucedería más tarde en el entonces Distrito Federal, un dos
de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde nunca se sabrá cuanta
gente cayó por las balas que dispara el Ejército, el batallón paramilitar Olimpia, la policía y otros
cuerpos de seguridad, contra una multitud indefensa que se aprestaba a participar en un mitin.
Para nadie del gobierno se finca responsabilidad alguna. El presidente Gustavo Díaz Ordaz ante la
nación se hace responsable de la matanza, diciendo que el real motivo del movimiento estudiantil
era impedir la celebración de Las Olimpiadas. La UNAM, el Instituto Politécnico Nacional, las
normales rurales fueron actores destacados, nuevamente Eli de Gortari es señalado como
enemigo del Estado, por lo cual sufre prisión durante seis años, con Heberto Castillo, José
Revueltas. Otros estudiantes fueron obligados a exiliarse en Europa. Uno de los principales
objetivos del movimiento era dar voz al pueblo, hacer que las escuelas estuvieran al servicio real
del pueblo, pues de mil estudiantes sólo uno podía presumir de tener un título profesional, se
deseaba que la democracia fuera algo real que a toda costa impedía el PRI se practicara.
En venganza muchas escuelas normales fueron desaparecidas. Dejaron de darse recursos a las
universidades que antes de los años comentados fueron agredidas, como pasa en Sinaloa,
Guerrero, Sonora. La Escuela de Agricultura Antonio Narro.

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