Siempre al general lo vemos con una profunda tristeza, como a Benito Juárez, que observamos muy serio. Quienes saben de lo que muestran las personas, dicen que Zapata así andaba debido a la terrible tensión cotidiana para hacer realidad los frutos de la Revolución, él se había
comprometido a entregar, regresar la tierra que millones de personas perdieron durante los treinta años del porfiriato. El mismo Juárez llega a quitar la tierra a las comunidades indígenas. Hidalgo no pudo cumplir la tarea zapatista. Zapata no tenía necesidad de involucrarse en la Revolución, ganaba bien como caballerango, amansador de potros, yeguas briosas, era muy solicitado en las casas de los ricos, ahí observa que los animales vivían mejor que cualquier campesino. Siempre andaba impecable, su atuendo de charro, sombreros eran caros. El pantalón estaba tachonado de plata.
Quizás lo que lo mueve a reflexionar sobre la lucha de Madero, fue qué de niño, observa como sus familiares sufren el robo de sus tierras de parte de los hacendados cañeros. Por eso en el movimiento, exigía a los ricos propietarios dinero, de no hacerlo quemaba sus cañaverales. Un hermano llega a repartir la tierra en Cuautla y en Puebla.
Pocos saben de su gusto por la lectura, preparación autodidacta, eso se ve porque llega a intercambiar cartas con Lenin, artífice de la Revolución rusa. En lo más profundo de las montañas morelenses, llegan unos cuantos atrevidos, Zapata los recibe, tratan el tema sobre qué hacer ante el movimiento de Madero. Señores –dice- primero discutamos si le entramos oh no. Todos asienten. Bueno declara Emiliano, ahora nombremos una comisión para que vaya al Norte para entrevistarse con don Francisco para pedirle permiso de ir a la bola. Con la anuencia de Madero, se encienden las montañas de Morelos, los zapatistas empiezan a controlar Morelos, Guerrero, los alrededores de la ciudad de México, tienen simpatizantes en Michoacán. Vuelven a realizar otra reunión secreta, donde comentan la propuesta de un
importante documento campesino, que llega a llamarse Plan de Ayala, donde claramente se habla de dar la tierra a quien la trabaja, no deseaban que los llamaran ladrones, por eso proponen qué a los hacendados, terratenientes se les entregue dinero por la tierra que regresan.
Villa, Zapata llevaron el mayor peso de las exigencias populares. Hay que cumplir decía Zapata y los que se opongan, pues ya verán como les cae el machete. Ya nos metimos al surco y ahora hasta que salgamos con los pies por delante. El historiador John Womack consigna un hecho, que muestra un aspecto de la personalidad de
Zapata. Anochece, llega a un ladito por donde está su hermano Eufemio, mortalmente herido.
Empieza a fumar, uno de sus asistentes corre a ver a su carnal. ¿Cómo está? Pregunta el jefe suriano, mal, está sufriendo mucho. Avienta su puro, agarra el 30-30 se oyen sus espuelas por la calle de piedras. Se escucha un disparo que rompe la negrura de la noche. Madero le dice a Zapata “Ya ganamos, diles a tus hombres que regresen las armas, para ti tenemos una hacienda. Gracias dice Emiliano, pero yo entre al movimiento sin perseguir nada.
Llama a uno de sus hombres, para decirle, tráeme, orita todo el armamento. ¿Todo? Claro que todo, aquí está mi carabina, pistola y carrilleras. Dáselas a don Panchito él es el jefe.
RF